Casanovas del papel

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Casanovas del papel


Ana, Pablo y Blanca son tres arquitectos cuyos caminos se cruzaron en un momento de sus vidas.

Juntos están haciendo realidad un sueño, crear una revista de arquitectura en la que puedan lanzarse a escribir sin miedo tanto estudiantes como profesionales, una revista diferente y fresca en la que no hay límites ni barreras y que nace de la pasión por escribir, por reflexionar e investigar. 

Pablo y Blanca son antiguos alumnos de la ETSAM, Pablo terminó hace un par de años y Blanca aún no ha cumplido un año desde que entregara su Proyecto Fin de Carrera. Ana, directora de la AAAA magazine es estudiante de la escuela de arquitectura de Granada, la UGR, aunque ya por poco tiempo. 

Aprovechando el buen tiempo del que disfrutábamos todavía en Madrid hace unas semanas, nos reunimos en la azotea del Círculo de Bellas Artes, saboreando las inmejorables vistas que nos ofrecía la terraza del Tartan Roof acompañadas por una muy interesante conversación. 

Empezaremos por Ana, la editora de AAAA magazine, para que nos cuente cómo surgió este proyecto. 
Ana Asensio: Mi visión de la arquitectura, mis puntos de vista no parecían ser válidos, se piensa que para ser un buen arquitecto tienes que hacer proyectos. Yo provengo de una zona rural en el sur de España y he crecido junto a casas abandonadas, en ruinas, infravaloradas, y de las que en la carrera nunca me hablaron; me refiero a la arquitectura vernácula. Todo lo que pude aprender de ella fue asistiendo a congresos, charlas o mediante viajes; mi línea de aprendizaje no ha sido recta sino que se ha formado mediante una nube de puntos en el camino, yendo y viniendo; alimentando mis inquietudes. En un momento dado consideré que lo que yo había aprendido podía ser útil para otros estudiantes y sentí la necesidad de comunicarlo, así que un día escribí un artículo y lo mandé al sitio web más leído: Plataforma Arquitectura, lo publicaron,y seguí colaborando con ellos durante un tiempo. A raíz de esto pedí una beca para ir a Chile, donde se encuentra la sede de Plataforma Arquitectura y empecé a trabajar en ArchDaily. Cuando volví a España tan sólo buscaba una manera de transmitir y trasladar todo lo que había aprendido allí, y nació AAAA magazine. 
Quise abrir la revista especialmente a estudiantes, para que todo eso que escribimos en nuestras libretas no quede olvidado, ¡que es bueno!, para ayudar a los jóvenes a perder el miedo a escribir con sus propias palabras, el miedo acontaminarse

P: ¿Cuántos números lleváis? 
Ana: Este es el segundo. Nosotros tenemos por una parte la plataforma online, que es donde los autores están publicando sus primeros artículos en la que hay varias temáticas y es muy libre y por otra parte el formato impreso. Esta es la vía que nosotros estamos desarrollando, tangencial a la arquitectura, gente de distintas disciplinas está descubriendo relaciones inesperadas, amores a primera vista. 

El primer número impreso lo saqué casi con mis propios medios, para que cada persona que había colaborado pudiera tener su propia publicación en papel y saqué muy pocas copias. 

P: Pablo, ¿cuál es tu historia? 
Pablo Abad: Yo a ellas dos las conocí en un viaje a China, que organizaba la escuela todos los años, las tenía de contacto en el facebook, de hecho hoy es la primera vez que nos hemos encontrado físicamente desde entonces. 

Vi un día que Ana había publicado que necesitaba a gente para montar una revista, para escribir, a mí siempre me ha gustado mucho escribir pero en mis cuadernos, pero escribir y guardarlo y pensé que por qué no lanzarme. También dijo que necesitaba material propio, de fotografía y pensé en sacar a la luz los millones de fotos que tenía en varios discos duros. 

(Ana: Yo lo que no quería es, como hacen muchas revistas o webs, no reciclar material, quería publicar lo que la gente tiene guardado, que es bueno.) 

Un día le mandé el primer artículo y lo publicaron, y me hizo mucha ilusión, y me animé a traducirlo al italiano y al inglés con algo de ayuda. Tras este primer artículo, sentí la necesidad de volver a escribir durante un viaje que hice este verano; me recorrí Europa y acabé en Bosnia. Este segundo artículo me gusta mucho más que el primero y me apetece seguir mejorando. 

P: ¿Vais a intentar crear un equipo de redacción fijo? 
Ana: Tan sólo tengo una pequeña norma, que es que la convocatoria para papel tan sólo la mando a la gente que participa activamente, que me haya mandado ya algún artículo en digital, ya que es una forma de que se suelten a escribir, con pluma, con personalidad, y por otra parte es una forma de crear una democracia de oportunidades, porque cuando nombras el papel, siempre te salen amigos… Pero el digital es muy importante para mantener la revista viva. 

Quiero gente que valore a las dos por igual y que le tenga cariño a las dos. No hay cantera por lo tanto, ni equipo de redacción fijo como si fuera tu trabajo al que vas cada mañana. 

P: Pablo, ¿Cuándo saliste de la carrera recurriste a Ana o ya estabas en contacto con ella? 
Pablo: No, porque esto empezó en Enero de este año. Yo alargué el proyecto bastante, estuve tres años con él. A mitad del proyecto empecé un ciclo de arquitectura efímera, y llevé tanto el proyecto como el curso a la vez. Durante la segunda parte del ciclo de efímeras me fui de Erasmus a Portugal y desde allí acabé el curso y el proyecto. Volví en septiembre y terminé aquí el proyecto final del otro curso, en Enero, y ahí ya me puse a buscar trabajo. 

Un día vi esto y me apeteció intentarlo ya que por aquél entonces estaba bastante libre. A raíz de esto me surgió la colaboración con otra revista que había montado un amigo de mi hermano. Éste leyó un par de cosas que había escrito, le gustaron y me pidió que escribiera algo para él también. Además, ahora mismo estoy montando otra revista con otro amigo y Ana nos está ayudando también. ¡Esto engancha! 

(Ana: somos unos Casanovas del papel, liamos a la gente para que se anime, se suelte y se lo pase bien. Blanca, en este caso es una de las conquistadas, es una de nuestras embajadoras.)

P: Blanca, cuéntanos cómo te enrolaste en este proyecto. 
Blanca de Frutos: Yo no escribo, no es lo mío, me impone mucho. A día de hoy, en Madrid me dedico a buscar sitios que se adapten a nuestro objetivo, sitios para vender la revista. En Madrid siempre hay muchos nodos culturales, que se mueven y no paran, pequeñas librerías… estos lugares son ideales para un tipo de revista así. 

Yo terminé en Enero de este año, y estuve con temas de Portfolio, poniéndolo todo a punto durante de tres meses, actualizando redes sociales, etc. Un día tuve la suerte de que me contactaran una agencia de publicidad que es lo que siempre he querido, trabajar en algo relacionado con el tema del diseño ya que precisamente empecé a estudiar arquitectura pensando en dedicarme al mundo de la escenografía. He tenido mucha suerte, la agencia “Bogarti, producciones creativas” me contactó a través de Linkedin, les gustó mi cv, hice la entrevista y me cogieron. La verdad es que está resultando una experiencia increíble. 

P: ¿Qué os gustaría hacer después de esto? ¿Dónde os veis dentro de unos 5 años? 
Pablo: No sé siquiera dónde voy a estar dentro de 5 meses… 

Ana: Blanca tú sigues queriéndote enfocar hacia la escenografía… ¿no? 

Blanca: Sí, mi sueño es acabar haciendo películas, ya sé que es difícil, aunque últimamente me estoy dando cuenta de que el fin último puede no ser el teatro o el cine, sino que hay muchas otras cosas que me llenan también mucho dentro de este ámbito creativo y de diseño. Ana, seguramente esté en un país perdido… 

Ana: Sí, y sobre todo, ¡¡con la carrera terminada!! 

P: ¿En qué os ha ayudado la ETSAM y en el caso de Ana la UGR, para llegar hasta donde estáis ahora? 
Pablo: Durante la carrera, lo que más he aprendido es a tener criterio. Por ejemplo, no hemos estudiado nada específico de diseño gráfico, pero me he presentado a concursos, he aprendido de algún amigo que me ha enseñado, cuatro consejos… Descubrimos que tenemos cierto criterio para ver una cosa, podemos decir si algo es bueno o malo, dentro obviamente del gusto de cada uno. Creo que eso de cara al futuro puede ayudarme a decidirme para tomar una dirección u otra. 

Blanca: creo que la carrera me ha ayudado a creérmelo un poco, a decir, no sé cómo se hace, pero lo voy a sacar. A mí, hoy en día me proponen cualquier cosa y yo digo: ¡sí! Aunque no tenga ni idea. La carrera te da tablas para enfrentarte a cosas que tú piensas que no puedes hacer pero las acabas haciendo, aprendes a sacarte las castañas del fuego ante situaciones sin que nadie te diga cómo lo tienes que hacer. Lo de tener criterio también por supuesto, al final, en una escuela de arquitectura te forman “el buen gusto”; todo el mundo tiene algo en el interior que mediante una intensiva formación cultural logra sacar y desarrollar. 

Ana: Yo, como Pablo y Blanca, desarrollé mucho mi propia personalidad. Todos sabemos que las escuelas de arquitectura se aprovechan un poco de la autodidáctica, mucho te lo enseñan pero mucho lo aprendes tu solo y es precisamente lo que aprendes por ti mismo lo que te afianza la personalidad con más fuerza. Al final todo aboca en lo que dice Blanca: no lo sé, pero lo voy a sacar. Desarrollas la capacidad de enfrentarte a situaciones inesperadas, a atravesar un bosque en lugar de seguir el camino trazado. 

P: ¿Qué consejos daríais a la gente que sale ahora de la escuela o que acaba de terminar y se enfrenta al abismo de la búsqueda de trabajo? 
Pablo: en la escuela, que hagan los cursos de delegación, o si ya han terminado, los de Alumnia, ya que todo lo que organizan alumnos suele estar acertado. Yo me centré en ellos los últimos años de carrera, que parece que tienes más tiempo. Siempre es mejor que alguien te lo cuente que aprenderlo por ti mismo. 

Ana: Que cojan todas las oportunidades que les vengan por el camino. Generalmente entramos en la carrera con la obsesión de la prisa, sobre todo los primeros años, y yo creo que cuando más he aprendido en la carrera es cuando he mirado a ambos lados de mi camino y he cogido algo que es tangencial a la carrera pero te enriquece y te da más experiencia. Esto ayuda a que cuando termines la carrera no te encuentres en un punto nuevo de partida, sino que ya estás en un camino empezado. Cuando salgas lo vas a notar, esto te dará tablas para enfrentarte a situaciones distintas. Todo alimenta a la arquitectura. Puede que la entrega de turno te salga un poco peor, pero cuando salgas serás mejor. 

P: ¿Y a los que acaban de salir? 
Blanca: ¡Que se lo crean! Puede que no sea la más indicada para dar este consejo pero yo les diría que busquen, que no se cansen y que lo hagan seleccionando, que no acepten cualquier cosa, ya que por la situación económica tendemos a aceptar cualquier cosa que nos viene, pero yo les propongo que tengan un filtro y elijan lo que quieren hacer, que luchen por hacer lo que quieren hacer. Obviamente esto no les va a llegar caído del cielo, hay que buscarlo. Que se preparen, que se hagan una lista de donde quieren o les gustaría trabajar, que vayan y lleven currículos, que si les dicen que no, que vuelvan al mes siguiente y lo lleven. Que si de verdad quieren trabajar en un sitio o en una cosa que se lo curren hasta que lo consigan. 

Pablo: Ah, y a los que no han acabado, ¡que se vayan de Erasmus! 

Ana y Blanca: Sí, eso por supuesto. Y que se vayan de viaje a lo que puedan. Ya ves, nosotros nos conocimos en un viaje a China que organizó la ETSAM. 


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UN ARQUITECTO 
Blanca: Charles and Ray Eames 
Ana: Luis Barragán, por su respeto a las raíces, y por considerar la nostalgia como parte de la experiencia arquitectónica. 
Pablo: Luis Úrculo. Es arquitecto y vive de la arquitectura pero no hace arquitectura. 

UNA PERSONA 
Blanca: el diseñador Yves Behar 
Ana: mi padre, es la persona que más me influyó y que más echo de menos. 
Pablo: Mis abuelos, por su creatividad y su poesía, mis abuelas, por su buena forma de ser y su buen hacer, y mis padres por el otro 80% de lo que soy. 

UNA OBRA o UN ESPACIO 
Blanca: Yo me quedé impactada cuando entré en el Panteón de Roma. Pese a la expectación que te crean durante los años de carrera, no me decepcionó en absoluto. Cuando entré se me encogió el corazón. 
Ana: creo que me quedo con las columnatas del Mercado del Pesce en Venecia, junto a la cual vivía. Por las tardes, regaban el suelo para quitar los restos de pescado y sal, y le echaban unos toldos rojos y azules a los arcos para que no se viera tanto. Los reflejos de las farolas en el suelo, pintados del color de los toldos, y los brillos del agua del canal, la calma de la noche, hicieron de esa placeta uno de mis sitios favoritos para ir en soledad y en silencio. 
Pablo: El último que me impresionó, hace tan sólo dos semanas, es la catedral de St Nichols, en Hamburgo; una catedral en el centro de la ciudad totalmente destruida, no tiene ni techo. La han consolidado, pero no reconstruido. Muy impresionante. 

UNA CIUDAD 
Blanca: Venecia, mi ciudad de Erasmus, es inolvidable. Yo esa sensación de ir a casa sin luz, con el agua... parece que estás en otra época. Basta estar allí una semana para sentirte en casa. 
Ana: Cuidad abierta De Ritoque, la conocí el año pasado en Chile. Es una ciudad experimental, de la cual he escrito en este segundo número de AAAA. Se trata de un espacio de dunas y humedales que un grupo de profesores de arquitectura, literatura, y otras, compraron en los años 70 para hacer una ciudad experimental. Desde entonces construyen en colectividad las casas de los nuevos miembros. No existe la propiedad y si un miembro se va, deja la casa para que otro pueda ocuparla. El paisaje y las construcciones son increíbles y las relaciones que se establecen entre los habitantes excepcionales. 
Pablo: Oporto, también mi ciudad de Erasmus, no puedo evitarlo, es una ciudad con mucha vida. Por otra parte, estuve este verano en Sarajevo, tenía un amigo allí y me fui sin saber nada de ella, me impresionó porque frente a los prejuicios que podemos tener de encontrarnos una ciudad destruida, encontré una ciudad con historia. Una ciudad muy inspiradora. 

UNA CANCIÓN, UN LIBRO O UNA PELÍCULA 
Blanca: Una canción, Father and son de Cat Stevens; un libro, El Principito de Saint Exupery, y una película, Casanova de Fellini. 
Ana: Yo siempre lloro con Mediterráneo de Serrat. Pablo:Una canción, Boa Sorte, de Vanessa da Mata y un libro, Asfixia de Chuck Palahniuk, el escritor del club de la Lucha. Me gusta mucho el ritmo y el estilo en que escribe, cada libro es un proyecto distinto. 

UN SUEÑO 
Blanca: Levantarme todos los días con ganas para hacer algo que me guste. Trabajar en algo que me llene y me guste. 
Ana: Quiero ser feliz con lo que hago. 
Pablo: Vivir de lo que me gusta, levantarme por las mañanas y que no me aburra lo que estoy haciendo.


Paula Giner. Gracias por una muy buena tarde y una mejor compañía.
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