Observaciones críticas del trabajo de la Escuela de Arquitectura de Madrid

 

Kenneth Frampton
Profesor de Arquitectura en la Universidad de Columbia
 
Aunque soy consciente de que la enseñanza de la arquitectura necesita una reestructuración para estar a la altura de las necesidades sociales del próximo siglo, considero que en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM) hay un cierto orden. El historial de la Escuela de Madrid es excepcional. A escala mundial, ha conseguido formar a un gran número de arquitectos de gran categoría. La producción arquitectónica en España sigue siendo, hoy en día, una de las mejores del mundo, y aunque, indudablemente, este hecho se debe en parte a la forma en que se ha estructurado la profesión en este país y al nivel cultural de los clientes españoles, ciertamente también se debe a la categoría de la enseñanza de la arquitectura. Si bien la enseñanza y la práctica de la arquitectura son empresas muy distintas, en España existe una correspondencia especialmente íntima y fértil entre ambas. Considero, por tanto, conveniente introducir este análisis crítico de los proyectos más recientes de la escuela reiterando mis anteriores reflexiones sobre las cualidades que, en mi opinión, son evidentes en la enseñanza y la práctica de la arquitectura en España:
 
l. Existe una marcada tendencia a integrar el edificio en el lugar, manifestándose una gran sensibilidad hacia la topografía y el contexto sin dejar que predominen las necesidades del cliente o las exigencias de la tecnología moderna. En este aspecto, es sumamente representativo que no exista una profesión independiente de paisajismo en España.
 
2. Existe una notable capacidad técnica en lo que respecta a los materiales estructurales y a la construcción. Desde este punto de vista, uno puede afirmar que España, al igual que Finlandia y Dinamarca, sigue siendo capaz de formar arquitectos de gran nivel profesional en el ámbito de sus escuelas. Los arquitectos titulados en estas instituciones están a un nivel superior que sus homólogos de escuelas británicas y americanas.
 
3. Finalmente, la arquitectura contemporánea española muestra un gran sentido del orden formal y un conocimiento excepcional de la historia y la tecnología, sobre las que aparentemente se fundamenta.
 
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se han introducido varias adaptaciones de la metodología de la Bauhaus en la enseñanza de las artes aplicadas y de la arquitectura en todo el mundo, enfatizándose distintos aspectos en los distintos períodos, incluido el problemático y fallido esfuerzo de introducir la heurística logarítmica en el diseño arquitectónico. Estos experimentos fueron particularmente pujantes en la Hochschile für Gestaltung de Vlm y, durante un tiempo, en la Bartlett School oIArchitecture de Londres, cuyo nombre llegó incluso a sustituirse en la época, por razones ideológicas, por el de School oI Environmental Studies (Escuela de Estudios Medioambientales). Es sintomático de los cambios ideológicos de los últimos treinta años que esta escuela haya sido redenominada escuela de arquitectura. Durante los años 60, el planteamiento predominante del orden, especialmente en Italia y en los países latinos, era basar las disciplinas de la arquitectura y el diseño urbano en el concepto general de la tipología y en la adaptación racional de esta forma "heredada" a la luz de nuevas necesidades y condiciones. No es este el lugar más oportuno para documentar las distintas estrategias pedagógicas utilizadas, con mayor o menor éxito, durante este tiempo, basta con decir que ninguna de ellas ha conseguido un nivel de aceptación suficiente como para constituir un principio pedagógico universalmente aceptado, en contraposición con la aceptación lograda durante la era de Les Grandes Ecoles entre 1780 y 1920.
 
Por tanto, en lo que respecta a la enseñanza del proyecto arquitectónico, el método que prevalece sigue siendo, en gran medida, un enfoque híbrido de prueba y error, basado en un método artesanal programático y generalmente pragmático. Aunque recientemente han comenzado a destacar distintos ejercicios conceptuales basados en la teoría y ejercicios de bellas artes en las escuelas anglosajonas, estos tienden a eliminarse en la práctica real de la arquitectura. Constituyen una especie de meta-actividad, posiblemente más conveniente para la enseñanza de las bellas artes que para la de la arquitectura. Últimamente se están haciendo estudios experimentales en los que se pide al estudiante que resuelva problemas prácticos de proyecto utilizando únicamente el ordenador, es decir, que trabajen sin tableros y sin los métodos gráficos tradicionalmente asociados al proyecto y al documento arquitectónicos. En mi opinión, con esto se corre el riesgo de degenerar en otro tipo de formalismo académico, uno de carácter especialmente reductivo e ideológico que, en algunos casos, puede ser el equivalente estetizado de los métodos positivistas logarítmicos de los sesenta. Mientras que el planteamiento de la metodología del proyecto tendía a favorecer la optimización de la realización funcional y/o ergonómica, el actual dibujo por ordenador favorece la generación de montajes formales e imágenes, sin precedentes e inimaginables hasta nuestros días, sin atender a la función o a la economía del edificio o, a este respecto, a los valores experimentales de una naturaleza no perspéctiva.
 
Aunque el diseño asistido por ordenador ya no puede excluirse de la enseñanza de la arquitectura, deberíamos resistirnos a la implantación ideológica e instrumental, dado que el ordenador manifiesta una tendencia notable a reducir el propósito esencial de la arquitectura a la creación de envolventes que cubran, de manera simplista, la forma programática.
 
CRÍTICA DE LOS PROYECTOS FIN DE CARRERA DE LA ETSAM:
Estoy tan impresionado por la calidad de los proyectos de la ETSAM como cuando visité la escuela por primera vez poco después de que Ricardo Aroca asumiera el cargo de director, lo que sugiere que no sólo ha mantenido el nivel de la escuela sino que lo ha incrementado durante este tiempo, lo que es sin duda un gran logro en una escuela con casi 5000 estudiantes y en la que los grupos tienen a menudo hasta 159 estudiantes. Para mí sigue siendo un misterio con10 lo ha conseguido, tendré que asumir que la tradición de la escuela tiene mucho que ver en esto.
 
Posiblemente, el aspecto más inusual que se transmite en este trabajo es la combinación de (1) una consideración del lugar y una sensibilidad excepcional en combinación con (2) una variación considerable en cuanto al discurso poético formal, lo que contrasta con los trabajos de GSAPP (Graduate School of Architecture Planning and Preservation), Universidad de Columbia, en los que la producción, si bien espectacular en términos formales, a menudo da la impresión de haber sido realizada por un mismo estudiante una y otra vez. A esto hay que añadir el tercer aspecto sorprendente: (3) el alto nivel técnico al que se desarrollan los proyectos en la ETSAM. Da la impresión de que no sería difícil convertir estos en proyectos de ejecución definitivos.
 
La dimensión crítico-cultural más reveladora de este logro es que supera la división implícita-explícita del trabajo entre la estética de la forma y las técnicas de realización. En lo que respecta a las variaciones formales-plásticas, un observador externo difícilmente puede pasar por alto la diferencia entre, digamos, la plasticidad escultural de las viviendas-polideportivo de Patricia Esteve García (pág. 54) y las formas "musicales" rítmicas empleadas en el proyecto para una escuela de arte en Chandigard de María Luisa Ruipérez García (pág. 62). Este último es muy distinto a la otra solución presentada para la misma ubicación y programa, el proyecto de María José Pizarro Juanas (pág. 58), en el que el diseño parece basarse en el tema del enterramiento. An1bos trabajos son muy distintos a la "nube" industrial estéticamente expuesta en la central eléctrica proyectada para el puerto de Rotterdam (pág. 66). El tema formal vuelve a cambiar en el Conjunto Habitacional para Puerta de Toledo (pág. 90) Yen la plasticidad orgánica del Intercambiador de Transportes de Barcelona (pág. 94). Cabe destacar que existe una corriente de formalismo en ambos trabajos; el primero tiende hacia una forma monumental que no analiza el espacio fenomenológico de las viviendas, mientras que el otro plantea una articulación estructural incompatible con el carácter orgánico de la forma.
 
Un observador externo, como soy yo, se sobrecoge ante la habilidad con la que los arquitectos y estudiantes españoles consiguen integrar edificios inflexiblemente modernos en el entramado urbano tradicional, como es el caso del Centro de Estudios Medioambientales de Javier Romero Escudero (pág. 98). La solución "búnker-vida" de Daniel Fraile Ortiz (pág. 130) para ese mismo programa y solar es un indicador del sentido predominante de la topografía en la arquitectura española.
 
Los dos proyectos de acuario son, en distintos aspectos, impresionantes; uno de ellos (para el Puerto de Vigo) trae a la memoria las formas empleadas por Cruz y Ortiz en la Estación de Santa Justa (pág. 86), y el otro (para la Ría de Vigo) recuerda a la arquitectura excavada de Peter Zumthor en su casa de baños de Vals (pág. 126).
 
OBSERVACIONES FINALES
Me pregunto si, entre 1995 y 1996, se ha reducido el número cursos de proyectos, ya que parece haber un ligero cambio en el nivel de resolución. Cabe esperar que ocurra algo sin1ilar dada la "desregularización" del sistema educativo como resultado de la pretensión de la UE de establecer un nivel normativo para la enseñanza de la arquitectura en toda Europa.
 
Desde el punto de vista de un americano, es posible ver que el nivel de la enseñanza de la arquitectura se ha erosionado ligeramente, con carácter general, para favorecer los trabajos espectaculares, imaginativos y escenográficos; una concentración en el efecto plástico de la superficie a expensas de consideraciones de tipo tectónico, topográfico y tipológico. La realización del Guggenheim de Frank Gehry en Bilbao es sintomática de esta tendencia de americanizar Europa, al igual que las torres gemelas "inclinadas" de Madrid, construidas recientemente y proyectadas por Philip Johnson. Conozco demasiado bien como funciona el juego forn1alistacon1petitivo americano. Por supuesto, hay arquitectos americanos más responsables y sensibles, pero hasta ahora no se les ha solicitado que construyan en España.
 
En mi opinión, hay tres escuelas de arquitectura en Europa en las que sigue persistiendo una fuerte tradición interna (respaldada por las obras de los profesionales locales). Son, sin lugar a dudas, la ETSA de Madrid, la Royal Academy de Copenhague y la Technical University School de Helsinki. Creo que merecería la pena intentar organizar una exposición itinerante de los proyectos de estas escuelas con el fin de mostrar el nivel que todavía puede conseguirse en las sólidas subculturas europeas. Soy consciente de que pueden existir otras escuelas "regionales" en las que el nivel cultural sea relativamente alto; pienso en Zurich, Laussane, Barcelona, Graz, UP8 en París y, posiblemente, Dublín. La exposición podría, quizás, an1pliarse, pero las tres escuelas que he citado tienen que estar.
 
Existe una necesidad a resistirse ante lo que considero la "desprofesionalización" de la enseñanza de la arquitectura, que ya ha calado hondo en prácticamente todas las escuelas de los Estados Unidos. Soy consciente de que hay quienes reivindican la "creatividad" de las escuelas americanas y de que los vástagos de dichas instituciones pueden tender a considerar la línea de la ETSAM con cierto desdén.
 
Al final de la introducción de mi libro, Estudios de la Cultura Tectónica, cito a Luis Barragán: "toda arquitectura que no expresa serenidad falla en su misión espiritual", de lo que saco en conclusión que "la tarea de nuestro tiempo es combinar la vitalidad y la calma".
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